The lovers, fight

I see the lovers fight. Honeymoon, perhaps, in this Paradise island. The weather is back where it should. Sun shining. Water shimmering in bright turquoise. Sand white ~white dashing~blinding~white.

And the lovers disagree. Fight, politely. He is impatient and a bit fed up. She is bursting with needs and wants unmet. The light is beautiful. They are both beautiful and tired. Their bodies are perfect and young. Their minds, untamed, are trying to adjust to each other. The Caribbean winds pass through them. And they fight. They fight, a little. They exchange words that are not kind and looks that are not sweet. They will feel better later. They will make love and forgive each other. Later. Not now.

*

The French middle-aged ladies take pictures of each other. The colours are exultant. After two days of non-stop storms, rain, grey skies, the fluorescent island is back, with a vengeance. Wow the eyes hurt. The blue is so blue so intensely blue so painfully blue so precious.

I eat my cheap food and want to feel drunk, slightly. Just a hint of a tad of a little. Just for joy. Despite the fact the cocktails are so atrocious, I want to drink a second one, today. Just today, my last day, while the fluorescent lasts, while this island shows off to me what it is capable of. Just because the blue is so astonishingly blue and I am so grateful.

*

I have decided the caipirinha is the least evil version of a cocktail here.
Otra caipirinha por favor.

[Oh my. Strong. Strong caipirinha. They do not know about subtlety here.
All the better. Enough nuance where I’m from.]

*

The light. The light is back. A blessing. A day of storms was fine. Two days of storms has felt less so. Good for sleeping though. Spending a full day in a palm hut in the middle of a beach swept by torrential rain and winds was an extraordinarily effective lullaby. Siesta, nap, plus long~long sleep, no problem. With a bit of time for re-reading Milan Kundera and being taken to Prague in the 1970s, why not, while looking at lovers that do not fight any more, just walk up and down the beach, holding hands.

[One day of storms sitting inside a palm hut was fine…]

*

Now. I have seen this German couple. They walk. Both grabbing their phones. And then, oops, she takes a selfie of herself, while he ignores her and looks at his screen. I have never seen this before. A selfie taken by a woman with her (probably, just married) husband by her side. She prefers her selfie to his picture. She does not consider asking him to take her in this beautiful honeymoon spot. She prefers to take herself, thank you very much, while he keeps checking whatever you can check in practically wifi-less Cuba. Extraordinario.

*

I eat my fish. It is the only eatable thing here. The fish is cooked fresh. And I love it. The caipirinhas are so strong I am almost knocked out. But it does not matter. I am writing right now, so the absolutely-not-subtle alcohol is allowing me to function all the same.

I am sitting in the blindingly white sand, looking at all the lovers gathered here, all the couples, young and old, all the packaged and all the improvised romance. I do not envy them at all. I am so delighted in my own space, eating my decent fish and my delicious papaya (the only saving graces in this tremendously, impossibly~badly presented & cooked buffet. How do they manage to torture food so thoroughly?) I smile.

The black birds are back. Watching over my empty dishes. I have nothing for them. I talk to them in English and in Spanish. Shu, shu – Fuera!  Needless to say, with birds, Spanish is always more effective.

*

I want to stroll again. Take in as much blue as I can.

The lovers are everywhere, fighting and making love, eating and walking and taking selfies and maybe drinking caipirinhas (*) as strong as mine.

(*) The mojito I had yesterday was so terrible I won’t go there again. Shame for Cuba’s national drink! The girl that served it was cheerful and confused. I forgive her.

*

It is so beautiful. I am so lucky. I will go back to exploring the sand, the foam and the horizons, after another plateful of papaya. No more alcohol needed. No more fights, or more lovers. Black birds, watch out. Blue, deep fluorescent blue, here I come.
Gracias

 

Azul | Sepia [audio]

Azul | Sepia     [Audio]

…con brillos de chicle rosa fluorescente

[Si prefieres leer sin audio, pásate aquí]

 

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La Havana te embriaga con su exuberancia de buenas a primeras.

¡Chof!

El calor, la humedad te inundan piel y sentidos y ya no hay escape.
Aquí estás, sudando y absorbiendo al tiempo.

Se te salen las neuras y preocupaciones, a chorros o a gotas, mientras te invaden los colores pastel, las tipografías Decó, los agujeros del pavimento, las zarzas y cables que vomitan los muros a tu alrededor, el polvo sepia de tanto palacete urbano, el azul eléctrico de tanta puerta y ventana y auto y lámpara y vestido despampanante que somos cubanos y nos gusta el mar.

Paseas y no es fácil agobiarse. Rodeada de extraños que sudan tanto como tú y te miran y dicen [preguntan, ofrecen] cosas casi todo el rato [taxi | mojito | ¿ya almorzó?] pero nunca molestan. Porque no insisten. Porque van con calma. Con gracia. A un ritmo que funciona, que todavía funciona, porque nadie está agotado del intercambio y la posibilidad de… Visitante, turista, local, afincado, aprovechado, tunante, qué sé yo, aquí estamos todos, echando suerte y paseando y pasando calor; calor, mucha pero con tanta placidez que emborracha. ¿Por qué me siento tan bien tan inmediatamente entre desconocidos?

DSC00122La Havana no es un parque temático pese a tener pinta de postal. No es un circo pese a las masas crecientes de mirones. No es una trampa pese a los agujeros y las grietas y la mugre [descarada y preciosa] que adivinas tras cada puerta. No es tu imaginación pese a que es imposible no ensoñarse. Lo que ves parece una fantasía nostálgica pero en cambio te rodea y te toca [si te dejas] y te recuerda que es exáctamente lo que tienes delante de tus narices.

Claro que es mejor perderse a seguir el rebaño. Y perdida, La Havana te embriaga aún más. No te permite asustarte; no hay tensión ni amenaza, aunque la quieras buscar. Calles desiertas [pocas] y caras de extraños, son todas intensamente afables, te dejan cómoda y tranquila, pueden ofrecerte un guiño [si te interesa] y si no, pues pásalo bien por tu cuenta que no nos amargaremos. Es un diálogo e intercambio fácil entre mirona y mirado.

La Havana se deja ver, enmarcar y capturar, sin resistencias. Te sonríe y te observa al tiempo. Mientras miras, te cautiva a tí, sin atraparte ni ahogarte.

 

InteriorPalacioSepia y azul. Son los colores dominantes.

>>Un sepia dormilón y oxidado se desangra en fachadas y patios – esos que se caen a trozos, pero con tanto encanto. Es el beso de los huracanes, muchos, que han dejado a esta ciudad despeinada y medio coja pero impregnándola de un glamour [trashy, un tanto bajero y súper-seductor] irresistible.

>>El azul te viene a tortazos. Súper intenso. Enmarcando, acentuando, provocando siempre. Te viene directo y te deslumbra. Azul, azul de ciudad al mar, azul para beberte puertas y ventanas y automóviles. Te atraviesa este azul y te hace pensar ¿por qué hay tan pocas otras ciudades que se atrevan con ello?

Hay mucho pastel también. Muchas casas dulzonas, casi empalagosas, danzando como nubecitas por encima de las chapuzas en sepia, de los cables y las basurillas amontonadas en el rincón de la acera. Y hay mucho chicle. Chicle rosa y fucsia y naranja y verde menta. Sobre ruedas. En technicolor. Para llevarte al malecón y a tu versión particular de los años cincuenta.

Los balcones están abarrotados de ropa y plásticos. Tenderete. Tenderete. Tenderete. Las escaleras de interior se retuercen y se ríen con dientes encariados. ¿Te atreves a subir? ¿Te atreves? ¿Te atreves? Las puertas están siempre enseñando entrepierna. Descaradas. Te invitan a sumergirte en el polvo y suciedad de su vientre. Miro, sin pasar. Voyeur, hechizada. Veo contadores parados. Veo tubos y tuberías. Veo grietas y agujeros. Veo cal desparramada y una lámpara que no ilumina. Veo una fantasía intensa y cansada. Esta casa. Este piso. Este palacio. Veo un espejo. Sillas vacías. Muchas sillas. Medio podridas y tan hermosas que me escuece mirarlas. Qué belleza terrible. ¿Qué me enseñas? No voy a poder hacer nada por tí. Te miro. Gracias. Me encantas. Sigo andando. Gracias. No sé qué puedo darte. Mi sudor, quizás, que brota a borbotones y me hace verte en cámara lenta, oirte tamizada, olerte como se huelen las nieblas.

Rebaño de turistas. Me aparto. Daiquiris a go-go. Almendrones. El Ché [en algodón barato]. Un puro, venga. Botella de ron, pon dos.

Desde la piscina de la atalaya se ve el mar y los bulevares. Los chicos saltan en su patinete, sorteando almendrones color chuchería picante. Las chicas están sentadas, en shorts shortísimos y pony-tail. No oigo lo que dicen. Veo a las señoras en su balcón, sorteando trapos y trastos [tenderete. tenderete]. Veo a los señores parados, pensando, en camisa beige y sombrero. Son gordos y son flacos. Los niños corren siempre, en camiseta de algodón barato [sin Ché]. Veo los depósitos de agua. Azules, azules. Siempre azules. Veo la melena indomable de los cables. Colgando. Trepando. Saliéndose de todo. ¿Hay cuántos? ¿Cuántos, cuantísimos hay? Ay, ay, qué montaña imparable de plástico.

Miro a mi alrededor. Hotel. 5*. Pocas tumbonas. Una banda canturrea y exhibe CDs. Los mojitos van y vienen. La señora a mi lado me sonríe. Bolsa de plástico al lado. Botella de ron, asomando. Sin toalla. Cuatro revistas, en su mano.

No estoy alojada aquí. Vengo a bañarme. Trabajo en Holanda dos meses al año. Vivo en La Habana diez. Veinticinco años así. Viviendo, con nada. Feliz.

Buena vida. Sin nada. Con los trozos de tanto roto en polvo, colgando.

*

Azul y sepia. Con brillos de chicle rosa fluorescente.

Cómo no adorarte, La Havana….

*

Perfection is easy and impossible

<<Thoughts & Poem to the End of Summer>>

Perfection is easy and impossible

… In the beach. Trying to find an angle for the sunset. Found. But then.
The sewer, the smell of the sewer < La Riera > takes over a bit. Takes over a lot.

The sea. The water. Wild waves drinking lazy waste.
Pink appearing. Extraordinary sight. Extraordinary stench.

I should walk a bit further. But I can’t get away.

Summer coming to an end. Mi verano, acabando.
Este encuentro transforma mi momento

Me apetece crear un poema para ella

.  .  .

Verano acabado
Verano acabando
Verano enterrándose
Trozo a trozo
Fleco a fleco
Manga a manga
De verano.

En la arena
Algodón turquesa
Enredado
Eso es lo que queda
Glorioso
De mi verano.

Dos mil
Dieciocho.
Un nudo
En ropa
Delicioso.

.  .  .

Llena de vino azul

Me encuentro esta frase leyendo a César Vallejo y su ‘Deshojación sagrada’, un desahogo a la luna, corto, exagerado y sorprendente. Lleno de exclamaciones.

Leo a Vallejo tras encontrarme con una reflexión sobre las diferencias entre el Art Nouveau y el Art Decó. Me divierte. Me propone el periodista (Vicente Verdú) que el Art Decó es “el gran sexy del movimiento del arte”. Me dice:

“El art nouveau sigue la estela de un gótico engreído. No se cansa de acumular curvas, flores y aderezos, circunloquios y dramatización. El déco es lacónico o sólo habla para seducir. El art nouveau es recatado pero el déco muy porno. En el Círculo de Bellas Artes de Madrid hay morbo y en la Pedrera muerte.”

Y voy siguiéndole la pista a las miguitas que me echa este artículo, donde se me propone que “los arquitectos, los diseñadores, los tipógrafos, los pintores, los escritores y hasta los animales serán más o menos modernos según sean más o menos déco”

“Matisse, el bolero, Neruda son ‘nouveau’; Braque, el tango, Vallejo son ‘déco’”

Me sonrío. Decido leer a Vallejo. Encuentro esta frase preciosa sobre el vino azul. Y me quedo encantada, a estas seis de la mañana de un miércoles de mayo, antes de volver a acampar en la realidad.

*

La mujer que hablaba…

Version 2

se sentaba y te cogía la mano
para asegurar la escucha
agarrada a ti: la persona de al lado

para hablar
para empezar, seguir y acabar
para no perder el hilo de la historia

para no perder audiencia
mano sobre el brazo
ojos volátiles, pero atentos

boca imparable. sonido contínuo
el ritmo verboso de la mujer que hablaba
la mujer que contaba

empezando, siguiendo y acabando
“esto me ocurrió hace años. y también ayer.
¿te había dicho ya que…? te cuento, te cuento”

oye, mira, toca, escucha
siempre, a la mujer
que habla, que hablaba y que hablará

 

.:.

Alunece en el trópico

La luna cae.
Colgada un momento
de la rama, espera.

Pero seguirá cayendo
un poco más
en poco tiempo.

Baja
las escaleras
sin prisa.

No lleva cola
aunque la sigue, silenciosa,
otra estela mascota.

Sigue cayendo
bajando
un poquitín distraída.

Se libera poco a poco
de ese abrazo, arañazo
que le ha dado tanta risa.

Cayendo, cayendo.
Bajando, bajando.
Cauta, mansa y lisa.

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El cielo purpurea.
Sube la luz
pero suave, de tono.
Es el día, que empieza.

El día que se desparrama
a toque de piulido
mientras esta luna lenta
sigue cayendo, encantada

desmarcada ya
de toda fama.
bajando, bajando
pausada, perfecta.

Y así, el día entra.
Sin apagarla, todavía
el día entra y se asienta
subiendo al trono, sin guía.

*

And so, the moon goes to mush.
She dissolves, diluted in daylight
She fades before dipping in water
She becomes pastels in pink and blue.

Soft
No drama
No marvel
No rush.

*

The sun exited this spot
A few hours ago
Growing sharper, stronger.
Pure fireworks.

She, instead, melts.
She grows fainter
A phantom of gas
Making the sky pale.

It is all milky and quiet
No one watches her go.
While the sun, that old show-off,
had, of course, all the crowds:

the wedding, the selfies, the happy hour
the tacky singers, the fire-dancers
the kissing, the posing,
the ahhhs and the ooohs.

*

The Moon exits, alone.
A guard, stretches, not looking.
The cleaners, are ready to go
and so this beach, this pool, this sunset temple
is empty, blind to her bow.

She likes it this way
and tries ever subtler exits.
Unwatched, it is easier to risk it
And go for unexplainable things.

Why melt, before plunging? Why lose shape?
I won’t tell you. Figure it out yourself.
Just know: she is right.
And she does it very well.

 

*